Ocho y Nueve habían nacido. Ocho fue anunciado por Siete y cuando Ocho tomó conciencia, descubrió a Nueve como si hubiera estado allí siempre.

Su tono grisáceo le daba un aspecto serio, era elegante, cintura de avispa, mediana altura, al verlo por primera vez impresionaba en cambio Nueve era más bajo, eso sí delgado pero con una voluminosa cabeza, su color era rosa, de modo que no pasaba desapercibido.

Pasaron días y no ocurría nada en la línea, Dos y Tres continuamente debatiendo por aspectos más filosóficos que matemáticos, Unidad siempre escuchando, Cinco también, pero siempre buscando donde meter cizaña, el resto ni fu ni fa, excepto Nueve. Nueve miraba a su izquierda y allí estaba Ocho tan elegante, ausente o eso parecía y Nueve cuando miraba a su derecha, el vació de la línea lo deprimía, todos tenían alguien a su derecha, eso que contaban de la infinitud debía de ser en otro mundo, porque en la línea no.

Cero, el Creador los pilló por sorpresa.

—Conocéis la suma, habéis descubierto las sumas continuas, habéis llegado a vuestro fin —hizo una pausa —y habéis comenzado vuestra carrera infinita. La unión nos permitirá continuar infinitamente.

Todos los números quedaron boquiabiertos, era la primera vez que escuchaban a Cero el Creador a excepción de la Unidad. Esa convexa voz se introducía en sus cerebros mono-dimensionales sin escapatoria. Cuando terminó, pasaron unos segundos hasta que empezaron a pestañear.
Cero el Creador instantáneamente plantó un ser inerte, redondeado, alargado y hueco en su interior, de color blanco en el sitio elegido por él para ser idolatrado. La imagen dejó a la Unidad estupefacto.

— ¿Eres tú mi Creador? ¿Realmente sois así? —A pesar de la insistencia, la Unidad no obtuvo respuesta e incluso a pesar de ello, no dudó en contárselo a Dos.

—Dos, Cero nuestro Creador ha aparecido a mi izquierda, pero no habla, no dice nada es como si quisiera que sepamos cómo es él, es increíble. — Dos y Tres que ya andaban pensando en las palabras de Cero, preguntaron por su apariencia a lo que la Unidad no tardó en describir.

El hecho que pasaran días sin cambios y de repente ocurriera, era una muestra evidente de la planificación inicial de Cero, el Creador conocía lo que ocurriría, sabía que los números llegarían a ese punto, pero sin nuevas normas, no lograrían evolucionar.

Tres escuchaba pero al mismo tiempo se encontraba ausente, analizaba las palabras del Creador «Habéis llegado a vuestro fin y comenzado la carrera infinita». Era incuestionable que había un punto de inflexión en la evolución de los números, sabían sumarse pero no podían hacerlo puesto que era su fin si… — pausó aún más sus pensamientos y exclamó:

—… ¡Si nos unimos!

—Dos, creo que tengo la solución, pensemos Estamos ordenados y hemos llegado a nuestro fin, pero necesitamos la unión para poder continuar. Comencemos de nuevo —Dos no llegaba a entender.

—No entiendo Tres, aclárate.

Tres hizo un esfuerzo de imaginación para que Dos pudiera entender su idea.

—Piensa que ahora nuestro Creador ha engendrado una imagen detrás de la Unidad, no es él, pero pretende que creamos que es él, así que si hubiera un grupo de números a continuación con el mismo patrón que nosotros pero fueran distintos gracias a la unión de nosotros, podríamos continuar creciendo infinitamente. —Dos no entendía —Es más, si el grupo que formamos ahora fuera y es la primera familia del Creador, la siguiente debería ser la familia de la Unidad y por estricto orden y a una distancia de la Unidad, la siguiente la tuya, después la mía, etcétera hasta Nueve y cuando llegue al que esté a la derecha de Nueve comenzará de nuevo su propia familia y así hasta el infinito que ¡jamás podremos llenar!

Dos con argumentos dubitativos,

—Tres te entiendo perfectamente pero no llego a visualizarlo del todo, me cuesta verlo. Lo de la unión no lo capto.

Tres exclamó con fuerza

— ¡El siguiente número a la derecha de Nueve debería la ser la unión de la Unidad y nuestro Creador!

La línea se convirtió en una espectacular fiesta de fuegos artificiales, las voces se secundaban una tras otra sin interrupción, se creaba un número y al mismo tiempo se preguntaba por el nombre del siguiente, mil números atrás se preguntaban por los nombres de los mil siguientes. Cada segundo se creaban un millón de números, en escasos segundos la línea alcanzaba millones de números, un año después la línea tendría 31,536 billones de números. Unos cuantos miles de años después de la creación del primer número de unión, se crearía el primer trillón, y unos millones de años bastarían para el octillón¹. A día de hoy, la línea sigue creciendo en cifras de difícil pronunciación y aunque ya está llena, todavía no se ha llenado.

¹Octillón. Un 1 seguido de 48 ceros


Natural por Joaquín Martínez Rus se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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